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martes, 5 de junio de 2007

CHINA

Pekín

Aún me estoy recuperando del Jet Lag, y poco a poco las seis horas de diferencia que hay con respecto a China van desapareciendo. Esta vez me toco ir a China por motivos laborales, pero me las arreglé para quedarme en Beijing (Pekín) unos días por mi cuenta. El viaje consistía en visitar Shanghai y Guangzou (Cantón) para acabar en Beijing. Estamos en China así que olvidaros de hablar en inglés por que casi nadie lo habla y el que lo hace lo hace mal. Olvidaros de los gestos ya que he llegado a la conclusión que son diferentes a los nuestros. Olvidaros de los mapas por que no vais a encontrar nada. Ya podéis armaros de paciencia y buscaros un listado de los lugares de interés en chino e inglés ya que os ayudará bastante.

Beijing no tiene nada que envidiar a otras grandes capitales como París o Londres. Normalmente solamente solo se conoce la ciudad prohibida y la plaza de Tiananmen, pero esto no es así ya que además cuenta con una cantidad increíble de palacios, templos, parques, plazas e incluso muralla china para visitar. La ciudad es enorme, tiene unos 13 millones de habitantes pero a diferencia de otras ciudades chinas, es aún más horizontal que vertical, pero digo aún por que en China se ve que la moda es llenar las ciudades de rascacielos y cargarse los barrios de casitas bajas. Las distancias en Beijing son bastante grandes, además que las atracciones para visitar están lejos unas de otras entre sí, lo que obliga al visitante a desplazarse en taxi o en metro. El taxi tiene de bueno que es muy, pero que muy barato, además de que te deja en la puerta de lo que vayas a visitar. En cambio, hay muy pocas carreteras en la ciudad lo que provoca tráfico muy lento y atascos (debido a que el poder adquisitivo en Beijing esta aumentando cada vez hay más coches y la red de carreteras no esta preparada para ello). El metro tiene de bueno que te saltas los atascos pero desgraciadamente solo hay tres líneas y no llegan a todos los lugares interesantes para visitar. Además, cuando sales del metro, encontrar la calle donde esta lo que quieres visitar es una auténtica odisea.



Lo primero hay que buscar un lugar donde dormir, para lo que me busqué un sitio por Internet que resulto estar de arte. El hotel se llama Red Wall Hotel, de 3 estrellas y esta alado de la entrada rasera de la ciudad prohibida y por lo tanto cerca de la plaza de Tiananmen, parque de Jingshan y Behai. Esta renovado, limpio y por lo tanto os lo recomiendo. Por cierto, la zona es segura, como todo Beijing.

Bueno empecemos la visita, por ejemplo con la Plaza de Tiananmen. Una de las burradas más grandes que he escuchado es "en esa plaza no hay nada que ver". Vamos a ver, una cosa es que no te guste y otra muy diferente es que no haya nada para ver. Mucha gente piensa que como es algo que hizo un comunista (Mao) pues ya tiene que ser algo malo. No entro si Mao era un cabrón o no, o si el comunismo es malo o bueno, solamente digo que esta plaza forma parte de la historia de un país. Para empezar es la plaza más grande del mundo. Esta limitando por un lado con la entrada de la ciudad prohibida y al otro con las antiguas puertas (puerta principal) de la muralla exterior que rodeaba la ciudad prohibida. A los lados de la plaza hay un par de edificios de estilo comunista soviético bastante impresionantes, el Congreso Nacional de China y al otro lado el Museo de la historia de China y de la revolución China. Dentro de la plaza, protegido por cuatro impresionantes estatuas comunistas de campesinos, soldados y trabajadores, esta el mausoleo de Mao que solo se puede visitar un par de días a la semana en un horario concreto. Cerca del mausoleo se encuentra el monumento a los héroes del pueblo con unos relieves interesantes, sobre los militares que lucharon por acabar con el contrabando de opio. Es bonito ver este lugar de peregrinación para los chinos a la noche, iluminado, con la gente jugando con las cometas.



De esta plaza, a la cual le dediqué una hora para poder verla bien, podemos acceder a la ciudad prohibida por la puerta de la Paz Celestial, presidida por el retrato de Mao y varios dragones, animal del cual cuenta la mitología china que son descendientes. Uno de los leones cuenta en la tripa con un golpe que se dice que lo hizo Li Chuangwang cuando invadió la ciudad de Beijing. La ciudad prohibida era la residencia de los emperadores chinos de las dinastías Ming y Qing, donde estuvo prohibida la entrada al resto de habitantes, de ahí el origen de su nombre. La verdad que es impresionante y te puedes tirar un día entero visitándola. Es de arquitectura tradicional china, con pequeños palacios, estancias, parques, templos, escalinatas... Lo mejor es pasear y perderte por el laberinto de palacios y parques, e imaginarte a los guardias vigilando por las pequeñas calles que conectan los templos. Digamos que consta de tres partes; las salas de las recepciones oficiales, las estancias de la corte y los parques. Todo este impresionante conjunto esta resguardado por una gran muralla y un impresionante foso, que me hace pensar que cuando la ciudad prohibida fue tomada, debieron haber utilizado barcas. Saliendo de la ciudad prohibida por la parte de atrás (no por la entrada de Tiananmen), nos encontramos cerca de dos parques, el de Jingshan y Behai. El parque de Behai es un parque con una pagoda blanca de 36 metros de altura, que se construyó para conmemorar la visita del Dalai Lama a Beijing en 1651. El Parque de Jingshan, ha sido el lugar que más me ha gustado de China. Se encuentra en el punto más alto de la ciudad (sin contar rascacielos) por lo que la vista es simplemente impresionante. Estaba paseando y bueno, me llamo la atención un templo que se veía en lo alto de una montaña, lo que me decidió a visitarlo. Una vez en lo alto de la colina, donde por cierto hay un pequeño templo bastante bonito, miré a mi alrededor y no podía creer lo que veía ante mí. Lo primero se veía un mar de tejados pertenecientes a los cientos de estancias de la ciudad prohibida. con la plaza de Tiananmen al fondo. Al otro lado se veía el parque de Behai con la pagoda blanca, flanqueado por los rascacielos y de fondo uno de los atardeceres más bonitos que he visto nunca. La verdad es que la vista de la ciudad desde la colina, que se encuentra en el medio de la misma, es impresionante. Una vez se esconde el sol tras las montañas, los edificios, como los fuegos artificiales empiezan a explotar en colores. Todos los días que estuve en Beijing acabé en este especial lugar disfrutando de la tranquilidad del atardecer, uno de los grandes placeres de esta vida.



Alejándonos de esta zona podemos ir a visitar la ciudad subterránea de Beijing. Se encuentra en uno de los famosos hutongs de la ciudad y para llegar desde la boca del metro hasta la entrada tuve que coger a un tío con una bicicleta para que me llevase. Cuando sobre 1969 hubo una amenaza de una guerra nuclear entre Rusia y China, Mao mando construir una ciudad subterránea de cientos de kilómetros que serviría para protegerse de las bombas. Me quedo con la frase: esta puerta lleva a la muralla china. Pero si esto esta muy lejos respondí. Si, a 80 kilómetros. Otros lugares para visitar son el templo del cielo o el templo de los lamas, con el buda más grande de china.

Otro lugar que realmente me llamo la atención es el Palacio de Verano. Este palacio era donde huían los emperadores en verano para evitar el sofocante calor de Beijing. Puede ser casi tan grande como Vitoria y para desplazarte por el hay que coger hasta barcos.



En los alrededores de Beijing, una de las cosas que uno no se puede dejar de visitar es la muralla China. Hay tres zonas que se pueden visitar, Badaling (70km), Mutianyu (90km) o Simatai (110km. Badaling al ser la más cercana es la más turística y Simatai es la parte más auténtica. Yo me decidí a ir a Mutianyu (quería evitar a toda costa Badaling y las oleadas de turistas). Para subir se puede hacer en teleférico ya que esta alta de narices, y para bajar, mediante un tobogán bastante divertido. Yo me imaginaba la muralla un poco más grande, pero cuando estas allí te das cuenta de que no es necesario ya que se encuentra en la cresta de la montaña lo que hace de "muralla" natural también. Lo impresionante es que aún se puede ver la muralla en montañas que se encuentran a kilómetros de distancia, incluso en las cimas más escarpadas. Estamos hablando de una muralla de unos 7.000 kilómetros que defendía de las invasiones de los pueblos mongoles del norte.

Es una ciudad altamente recomendable para visitar, donde además de visitar los lugares turísticos también es interesante adentrarse en los barrios típicos de Beijing, los Hutong, donde sin orden ni patrón, callejuelas se entrecruzan entre sí creando un fascinante laberinto de casas destartaladas. Hou Hai, una zona que tras atravesar un pequeño hutong, llegamos a un lago, donde la orilla esta llena de bares y restaurantes de todo tipo. Yo cené en un restaurante chino bastante tradicional aunque aparte hay un montón de bares de copas estilo chill out con vistas al lago donde merece la pena echarse una cerveza. Hablando de comer, en China la comida esta cien veces más buena que la que se puede encontrar en los restaurantes chinos de por aquí. Para empezar los rollitos de primavera son diferentes....

Hoteles en Beijing y otras ciudades Chinas

4 comentarios:

Modes dijo...

muy bien, así me gusta, que escribas los viajes.
Un abrazo

Carmen dijo...

Tomo nota Raul...Ya te contaré a mi vuelta, aunque todavía me queda...hasta septiembre.
Un abrazo,
Carmenfmahzita

RA dijo...

Carmen, gracias por tu comentario. Si tienes culquier pregunta no dudes en comentérmelo.

Saludos,
Ra

RA dijo...

Por cierto Carmen, no puedo entrar en tu perfil y por lo tanto tampoco en tu blog.

Saludos,
Ra